Sobria y a la vez evocadora. Así es Valladolid. Caminando por las arterias de la ciudad se siente su serenidad y austeridad, la misma que caracterizaba a Miguel Delibes cuando paseaba por sus calles buscando inspiración para obras tan conocidas como «El camino», “Cinco horas con Mario” o “Los santos inocentes”.

Entrando a la ciudad por Campo Grande
Tras un breve trayecto desde Madrid, Valladolid nos recibe con un imponente monumento a Colón, al comienzo del parque Campo Grande, que también da nombre a la estación de tren.
Originario del S. XVIII, este espacio natural sigue la influencia de los jardines románticos ingleses y franceses de la época. 11 hectáreas con agradables caminos, fuentes ornamentales, un estanque con barcas de remo, cascada y vegetación frondosa, donde los visitantes son gratamente sorprendidos por la presencia de pavos reales, que pasean libremente, así como ardillas, patos, cisnes y palomas.
Valladolid fue testigo de días de gloria que se aprecian en sus calles y monumentos.

Ruta de arte e historia por el centro de Valladolid
Comenzamos nuestro recorrido en la Parroquia de Santiago Apóstol, un templo con una rica historia que se refleja en su mezcla de estilos. Su interior, con la elegante bóveda de crucería estrellada adornada con los escudos de los Reyes Católicos y el imponente retablo barroco, nos dio una primera pincelada del esplendor artístico que nos esperaba.
A pocos pasos, nos encontramos con la agradable Plaza de Santa Ana, que invitaba a la tranquilidad. Aquí se alza el Monasterio de San Joaquín y Santa Ana, con una iglesia neoclásica diseñada por Sabatini, arquitecto de Carlos III. Alberga también otras joyas como un museo de arte sacro y lienzos originales de Goya.

Continuamos nuestro camino hasta la Iglesia de San Lorenzo, cuya particularidad es la mezcla de estilos. De origen gótico, en los 70 sufrió un derribo del que se conservó la torre de la capilla mayor. Hoy día está anexada a un edificio de viviendas que, en la planta baja alberga el nuevo templo que solo conserva la portada y la torre cuadrada. Aunque no sea un monumento en sí, justo enfrente, se sitúa La Parrilla de San Lorenzo, un emblemático restaurante que forma parte del patrimonio cultural y gastronómico de la ciudad.
A pocos metros descubrimos el Ayuntamiento y la Plaza Mayor de Valladolid. La majestuosidad del Ayuntamiento, con su arquitectura señorial, enmarca una de las plazas más bellas de España, un espacio lleno de vida y testigo de innumerables acontecimientos históricos. Al alzar la vista, destacaban los característicos balcones y miradores de Valladolid, elementos arquitectónicos que añaden encanto y personalidad al paisaje urbano.
A continuación, nos adentramos en la historia nobiliaria visitando el Palacio de Pimentel, una joya renacentista que consiguió transportarnos a épocas de linajes y poder. El 21 de mayo de 1527, el rey Felipe II nació en este palacio, hoy sede de la Diputación de Valladolid, siendo considerado por muchos vallisoletanos como un rey «pucelano».
Además de nacer en Valladolid, existe una leyenda sobre el bautizo de Felipe II en la Iglesia de San Pablo. Para bautizarlo en esta iglesia, más importante que la cercana San Martín, se dice que lo sacaron por una ventana del Palacio de Pimentel que daba a la plaza. Incluso se cuenta que cortaron los barrotes de la ventana para ello, y hoy una cadena recuerda este curioso evento.
Recordemos que durante la época de Felipe II, Valladolid fue muy importante, llegando a ser capital del reino de España con Felipe III, entre los años 1601 y 1606.

Muy cerca, nos encontramos con un conjunto monumental impresionante: la Iglesia de San Pablo (Padres Dominicos) y el Colegio de San Gregorio. La espectacular fachada plateresca de San Pablo impresiona, mientras que el patio renacentista del Colegio de San Gregorio, actual Museo Nacional de Escultura, te surmerge en un universo de arte escultórico desde la Edad Media hasta el siglo XIX.
Imponente también es la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, una obra maestra inacabada del Renacimiento que destaca por su grandiosidad y su rica historia.
Muchos sitios de interés, que en lugar de producir cansancio aumentaban nuestra curiosidad y entusiasmo, hasta que llegamos a la Universidad de Valladolid, un centro de saber con siglos de historia que ha moldeado la vida intelectual y cultural de la ciudad. Esta, al igual que el resto de la ciudad, se encontraba impregnada del aire de recogimiento y devoción de Semana Santa.
Ruta de la Luz
Para añadir un toque de distinción a nuestro recorrido, atravesamos el elegante Pasaje Gutiérrez, una galería comercial decimonónica que nos transportó a otra época gracias a su arquitectura singular y su ambiente sofisticado. La galería forma parte de la Ruta «Rios de Luz», que recupera la memoria del río Esgueva y lo reintegra de forma simbólica en su cauce original, el centro de Valladolid, a través del color, la luz y la historia. Precioso, ¿verdad?

Finalmente, llegamos a la Iglesia de Santa Vera Cruz, construida en el siglo XVII, y cuya fachada barroca e interior sobrio realzaba la fuerza expresiva de sus imágenes religiosas. Especialmente con el Cristo de Vera Cruz, de Gregorio Fernández, imagen profundamente venerada y pieza clave de la Semana Santa vallisoletana.

Gastronomía y eventos en Valladolid
Valladolid no solo es historia y tradición, también es presente y futuro. Una ciudad que cuida su gastronomía y agasaja a sus visitantes con su deliciosa y tradicional cocina, maridada por los grandes vinos de la tierra.
Espacios como el Centro de Congresos del Museo Patio Herreriano, los Teatros Zorrilla y Calderón, o los Museos de Villas Romanas, de la Ciencia o el del Vino, el Centro Cultural Miguel Delibes, diseñado por Ricardo Bofill, son solo algunos de los espacios de los que informan en Valladolid Congresos y que hacen de la ciudad una localización única para la celebración de eventos especiales.
Este paseo por el centro de Valladolid es un viaje a través del tiempo, fue una oportunidad para admirar la belleza de sus monumentos, la riqueza de su arte y la profundidad de su patrimonio, dejando una huella imborrable en nuestra memoria.
¡Anímate a descubrirlo!